La primera farola de gas alumbró en una calle de Londres en 1807 y dos siglos más tarde, Gozón permanece en la oscuridad. Otra vez el gobierno municipal responde con un publirreportaje en la prensa lo que debería responder en una comisión de seguimiento del contrato del alumbrado público, pero no es la transparencia la principal virtud del alcalde de Gozón, como bien saben el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno y el Defensor del Pueblo, llenos de reclamaciones de vecinos del concejo.

En el publirreportaje de hoy, se vuelve a insistir en que un solo operario podrá “controlar toda la red desde cualquier dispositivo informático, mejorar la eficacia energética y lograr ahorros económicos”. Lo que no se dice es por qué en las calles y vías de Gozón no se ve. Aunque se insinúa: “el operador del sistema podría dejar a media luz varias calles de Luanco y subir la intensidad de otras”. Por alguna razón, han optado por la primera opción en todas.

Y vuelve a insistir el gobierno municipal en el “ahorro de dinero por consumo y en la eficiencia energética”. Una vez más, y no es casualidad, se olvida de decir que EL AHORRO DE DINERO POR CONSUMO BENEFICIARÁ ÚNICAMENTE A LA EMPRESA, EL AYUNTAMIENTO PAGARÁ CADA AÑO 425.000 EUROS (a ver si en mayúsculas se entiende).

Como nueva aportación al problema, el alcalde, Jorge Suárez, da con la solución: no veremos porque las luces no alumbran muy bien, pero «la gente se adaptará, como en su día pasó con el cambio de las bombillas de filamento a las lámparas de vapor de sodio». Nos toma por idiotas. Los vecinos queremos calles iluminadas y no luminarias inteligentes gestionadas por inteligentes asintomáticos.

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