En las páginas de La Nueva España de ayer, el alcalde de Gozón vuelve a presumir del pago de la deuda como mérito en su mandato. El único, por cierto, ya que lo demás son proyectos que ha sido incapaz de sacar adelante en cuatro años. Su programa consiste en decir lo que debía hacer y no ha hecho y asegurar que lo hará a partir del 26 de mayo. Con el mismo equipo y la misma falta de capacidad para la gestión, no hay motivo para creer que tal cosa ocurra. Han pasado cuatro años con Jorge Suárez en la alcaldía y no hay absolutamente nada que enseñar a los vecinos de Gozón, ni una simple pista de skate. Si continua al frente del Ayuntamiento, pasarán otros cuatro en la misma situación.

En cuanto a la deuda, pretende el alcalde atribuirse el mérito de su pago. Los vecinos de Gozón deben saber que la deuda se pagaría en cualquiera de los casos, pues es una imposición del gobierno central. Es como si un vecino no paga sus impuestos y Hacienda le embarga el sueldo; no se puede atribuir a la voluntad de pago del contribuyente, sino a los mecanismos de recaudación del Estado.

También presenta el alcalde como mérito la existencia de un remanente para inversiones, cuando parte de ese remanente se produce por la falta de ejecución del presupuesto. Lo que no se gasta, pasa al remanente. Es decir, otro incumplimiento de lo presupuestado. Los presuntos méritos del alcalde llegan por obligación externa o por su falta de capacidad de gestión.

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